Sobre Taki Yaku

Taki Yaku nace del territorio y para el territorio. Estamos en Cuchinche (San Eduardo), en Imbabura, en un lugar donde el bosque andino, el páramo y el valle se encuentran, y donde el agua que sostiene la vida de muchas comunidades —y también de la ciudad de Ibarra— comienza su recorrido.

Aquí entendemos que no es posible hablar de regeneración sin hablar de comunidad. Desde la cosmovisión andina, caminamos reconociendo que cuerpo, naturaleza y tejido social están profundamente entrelazados. Por eso restauramos bosque, cuidamos nacimientos de agua y trabajamos por la protección de la microcuenca del río Cariacu, mientras acompañamos procesos colectivos que fortalecen a quienes habitan y defienden este territorio desde generaciones.

Taki Yaku crece, sobre todo, junto a mujeres indígenas y sanadoras de Imbabura. Con ellas tejemos redes de cuidado, espacios de sanación y procesos organizativos que sostienen la vida frente a la crisis climática y social. Aquí la restauración no es solo ecológica: es también emocional, espiritual y comunitaria.

Al mismo tiempo, somos un refugio. Un lugar donde el ritmo se desacelera y la montaña invita a escuchar. Recibimos a artistas, activistas, colectivos y personas que buscan crear, descansar o reconectar con la tierra. Creemos que tender puentes entre campo y ciudad es urgente, porque la vida urbana depende profundamente de los territorios rurales que muchas veces permanecen invisibles.

En Taki Yaku sembramos bosque, sembramos vínculos y sembramos futuro. Lo hacemos con la convicción de que poner la vida en el centro es el camino para sostener comunidades más fuertes, más justas y más cuidadosas entre sí y con la naturaleza.

¿Quiénes somos?

Somos dos hermanxs, Antonella y Kika. Nacimos en Quito, Ecuador, y desde pequeñas crecimos pasando tiempo en la naturaleza, entendiendo el campo no como un paisaje lejano sino como un espacio vivo, habitado y cuidado por comunidades indígenas que han sostenido estos territorios por generaciones. Esa cercanía marcó nuestra forma de entender la vida. Siempre soñamos con regresar a la naturaleza en algún momento.

Con los años, cada una siguió su propio camino, viajamos, vivimos en diferentes países, vivimos juntes, luego nos separamos otra vez, pero la vida siempre nos vuelve a juntar. Cuando conocimos la tierra que es hoy Taki Yaku, lo supimos de inmediato, aquí podríamos construir ese sueño de infancia. Taki Yaku es el territorio que cuidamos, nuestro proyecto de vida.

Apostamos por trabajar con la tierra, impulsar procesos de regeneración y abrir un espacio donde otras personas también puedan crear, descansar y conectar con la naturaleza.

Nos encantará que caminen con nosotres en este pequeño proyecto de vida.